Si algo hemos aprendido de los inventos que he ido colgando (en todos los aspectos) durante todos estos meses es que la raza humana va a peor. Y puedo volver a demostrarlo.La casa Di Vapor pensó en algún momento que podía ser buena idea crear una ducha que añadiera algunas pijotadas útiles a costa de lanzar su precio a la estratosfera. Por pijotadas útiles podemos entender dispositivo de vapor, un panel de control para regular la humedad o la temperatura del mismo, una radio...
-Espera, ¿has dicho una radio? ¿En la ducha?
-Déjame continuar.
...una luz, un ventilador...
-¿Un ventilador? ¿Para qué...?
-¡Tsssch!
...un reproductor de música MP3...
-Pero si yo ya tenía uno en el soporte del papel higiénico...
...o un teléfono.
Sí, señores, un teléfono. De esos para llamar. En la ducha. Dentro de ella. Que funciona mientras te duchas. Para que hables. Y esas cosas.
Un teléfono en la ducha.
¿Es este el futuro del ser humano? ¿Es esta nuestra máxima aspiración? ¿Permitir que una adolescente rubia y pija, capitana del equipo de animadoras y la más popular del insti, pueda hablar con su amiga la borrega lameculos en una infinita retahíla de 'oseas', al ritmo del grupo pop del momento (compuesto por cinco metrosexuales de dudosa virilidad) que se escucha por los altavoces, mientras una nube de vapor abre sus poros y purifica su piel para que esté deslumbrante en el baile de graduación? Seguro que su padre, el ejecutivo casado felizmente con esa estupenda ama de casa y mejor madre, se gastó bien a gusto las 1800 libras que vale el jodido aparatito. ¡Ah, no, espera, que lo compraron nada más salir! Entonces les costó 3000.
"¡Hey, tía, te dejo, que mi padre me va a llevar en su Rolls Royce al centro a comprarme unas botas que vi el otro día que, osea, eran súper monas!".
A tomar por culo.
PD: por cierto, poco a poco seguimos creando El Baño. Ya podemos equiparlo con el soporte musical de rollos de papel, el móvil con maquinilla de afeitar, la impresora de papel higiénico y esta magnífica ducha con teléfono. Sólo nos falta la nevera y algún tipo de bidé acolchado en el que se pueda dormir para poder vivir en cinco metros cuadrados.










